Son dos grandes
luceros para una hermosa velada…
Uno de ellos tuvo un
mal día…
El otro no dijo nada,
solo observo y le dio la mano…
Las aves hicieron música
con su canto
Sin decir nada el
otro lucero balseó de un lado a otro tomando la mano de aquel lucero..
Este al encontrarse
en esta acción sonrió sin razón alguna…
Ambos luceros se
encontraron mejor…
Y no necesitaron una
sola palabra…
Los hechos hicieron todo...
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